Prevención y seguridad: una inversión en vidas


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Persona de 70 años muere en un incendio en su casa. Un incendio sorprende a un matrimonio de 80 años en el interior de su vivienda. Encuentran el cuerpo sin vida de una persona de 68 años en su vivienda; el fuego le sorprendió en su cama

Desgraciadamente, cada vez es más habitual leer en la prensa estos titulares, que casi siempre también están relacionados con nuestros mayores y las viviendas. Y, sorprendentemente, parece que, en general, no hay demasiada reacción por parte del sector de la seguridad contra incendios para que estos accidentes sean cada vez menos frecuentes.


Estamos en un país en el que predomina la actitud reactiva, muy por encima de la proactiva. Casi siempre se toman iniciativas cuando ocurre un gran siniestro, pero, hasta que llega ese momento, siempre se repite esa frase de Nunca pasa nada, así que no voy a asumir este gasto. Afortunadamente, siempre hay excepciones, como la iniciativa EdCivEmerg -que la Fundación Fuego apoya-, que persigue incluir en las aulas, de manera obligatoria, formación en emergencias, protección civil, primeros auxilios y educación vial.

Invertir en vidas

A pesar de que la vida real está mostrando continuamente que ninguna persona está libre de sufrir un accidente, un gran porcentaje de la sociedad sigue considerando que la prevención y la seguridad (en general) es un gasto que sólo acometen si se les obliga, y no una inversión que puede suponer evitar desgracias personales y, en muchas ocasiones, pérdidas materiales importantes. La idea de que la Prevención y la Concienciación comienzan con la Obligación sigue muy vigente en la sociedad actual.

Por tanto, desde la Fundación Fuego creemos que es fundamental concentrar los esfuerzos de todos los profesionales para cambiar esta percepción de la Seguridad contra Incendios y, especialmente, proteger a los colectivos que pueden ser más vulnerables ante un incendio, como son las personas de la tercera edad. No hay que olvidar que, de acuerdo a los informes publicados por Fundación Mapfre sobre las víctimas de incendio, los porcentajes de incendios que se produjeron en viviendas y en los que las afectadas eran personas de más de 65 años son abrumadores.

incendio ancianos

Obligación y responsabilidad social

En relación a la protección de las viviendas, la razón por la que no se instalan medios de protección de incendios se suele atribuir a la normativa vigente: no es retroactiva, por lo que no es obligatorio instalarlo en las viviendas que se construyeron antes de la entrada en vigor de la normativa. Este argumento es cierto, pero no hay que olvidar que la normativa de Seguridad contra Incendios es de carácter mínimo, por lo que cualquier medida que aumente el grado de seguridad de la sociedad (y respete lo dictado en la normativa) se puede aplicar.

Por otro lado, parece que no está claro cuál es la Administración competente para regular la protección del interior de las viviendas: ¿Ministerio de Fomento? ¿Ministerio de Industria? ¿Ministerio de Interior? ¿Administraciones Autonómicas o Locales? Es hora de que, de una vez por todas, se resuelva este problema que, sin duda, está afectando a algo tan importante como es la seguridad de la sociedad.

Estamos acostumbrados a recibir información sobre campañas de financiación de las Comunidades Autónomas destinadas a nuestra vivienda: instalaciones de ascensores, aislante para fachadas, detectores de presencia para el ahorro energético… ¿Nadie en estas Administraciones se ha planteado organizar una campaña para financiar la instalación de detectores autónomos de humos en las comunidades de vecinos?

detector de humo

Es cierto que esta campaña sería algo diferente a las anteriores: los ascensores, las fachadas o los detectores de presencia para escaleras son instalaciones para las zonas comunes de los bloques de viviendas, mientras que los detectores estarían instalados en el interior de las viviendas. Esto implicaría que sería necesario que profesionales del sector explicaran a los vecinos la utilidad de estos medios específicos, cómo mantenerlos y cómo actuar en caso de incendio dentro y fuera de la vivienda.

La necesidad de nuestro esfuerzo aunado

La situación económica en España es complicada, pero la instalación de estos medios de protección específicos para viviendas no implica una inversión en seguridad desorbitada y, por otro lado, puede significar un aumento importante en el nivel de seguridad de las personas, algo que no tiene precio. Pero es necesario asumir que, de una forma u otra, todos los profesionales de la Seguridad contra Incendios tenemos algo que aportar en este proyecto; hasta que no se aúnen esfuerzos, el desarrollo de la Prevención será mucho más complicado.

En este sentido, ¿qué podríamos hacer las entidades que pertenecemos al mundo asociativo? Seguro que mucho más de lo que estamos haciendo porque la prevención sigue siendo una asignatura pendiente en España. Por ello, Fundación Fuego apuesta, sin duda, por:

  • Unidad: el problema está perfectamente definido, la solución, si bien no es sencilla, parece que inevitablemente pasa por la protección y la información a los usuarios finales. Entonces, ¿por qué no hay sensación de unidad? ¿Por qué cada organización diseña sus propias campañas? ¿Por qué aparecen campañas supuestamente novedosas que, sin embargo, son iguales que las que ya están en marcha?
  • Homogeneidad: salvo casos excepcionales, los riesgos de las viviendas son conocidos, cómo evitarlos también. Entonces, ¿por qué cada uno elaboramos nuestro propio material informativo? ¿No sería más efectivo que este material fuera homogéneo y que todas las organizaciones utilizáramos el mismo? Esto podría suponer que los mensajes lleguen de una forma mucho mas efectiva a los usuarios finales.
  • Seguridad: palabra clave. En temas tan sensibles como la protección de las viviendas, el mundo asociativo debería hablar de seguridad, no de cuotas de mercado, ventas, compras, beneficios, patrocinios…vocabulario que no contribuye en absoluto a la concienciación de la sociedad de la importancia de la prevención.
  • Sensibilidad: aunque cuando se habla de seguridad contra incendios, tenemos siempre presente la vida de las personas, en el caso de las viviendas particulares este hecho cobra una importancia extraordinaria: estamos hablando de nuestros familiares, nuestros mayores, padres y madres, amigos, vecinos… de personas que, por lo general, no están preparadas para enfrentarse a un incendio y que se merecen todo nuestro esfuerzo para que se sientan un poco más protegidos.

La sociedad se merece que todos empecemos a trabajar en aras de su seguridad y bienestar. No es cuestión de liderazgos, méritos o egos particulares, sino de un trabajo colectivo que busque minimizar al máximo los riesgos y las consecuencias de un incendio en una vivienda particular. Alcanzar esta meta es complicado y muchas veces el camino hasta ella es muy ingrato, esto es algo de sobra conocido; pero una sola vida que se salve compensa con creces todos los obstáculos que serán necesarios salvar.

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